En la actualidad las bombillas de parada son una herramienta imprescindible, no obstante están siendo superadas por la tercera luz de freno. Estas bombillas son más visualizadas en la actualidad que los faros de parada tradicionales.

No obstante, estas lámparas no formaban parte esencial del sistema de iluminación hasta mucho tiempo después.

Bombillas para la Tercera Luz de Freno

Las bombillas para la tercera luz de freno pueden presentar diferentes formas y tamaños. En la actualidad, las lámparas más demandadas y comerciadas son las llamadas F1 (con una forma similar a las que se utilizan en la carrera Fórmula 1) y F2 (forma alargada, similar a una barra).

 

3 características de la tercera luz de freno

  1. Son lámparas que producen una luz roja con una distribución pareja brillante.
  2. Son bombillas fabricadas con materiales firmes y resistentes. La tercera luz de freno ubicada en el exterior debe ser invulnerable a las vibraciones y al efecto del agua, sol y polvo.
  3. Como son luces que necesitan una corriente de electricidad baja, ahorran energía.

Requisitos de la tercera luz de freno

  • El área de la bombilla para que sea práctica y visible para los conductores, será por lo menos de 28 cm2.
  • La visualización de la tercera luz de freno debe estar evidente en un ángulo horizontal de 45° hacia la izquierda y la derecha.
  • Debe estar colocado en la línea media superior del vehículo. Se aceptará que la lámpara sea movida lateralmente en caso de que se encuentre algún elemento que no permita que sea instalada en la línea media.
  • La luminiscencia de la bombilla debe ser igual o parecido a las lámparas de los faros de freno del vehículo.
  • La bombilla debe poseer la capacidad de activarse, al mismo tiempo que se encienden las luces tradicionales de freno.
  • Cuando la ubicación de la tercera luz de freno sea en el interior del automóvil debe disminuir la reflexión de la iluminación en el vidrio. Al reducir este destello, la visibilidad será mejor para el conductor del vehículo que está visualizando la bombilla y al conductor que observa a través del espejo retrovisor.

Las luces de freno son obligatorias en todos los coches que salen al mercado, y su función principal es indicar a los vehículos situados tras nosotros que estamos decelerando o tenemos intención de detener el vehículo. Se accionan cuando el conductor pisa el pedal del freno –el del medio en los coches manuales y el de la izquierda en los coches automáticos–.

Es un conjunto de luces laterales que se montan de dos en dos, pero desde hace unos años en Europa, se implantó la obligación de llevar una tercera luz de freno. Desde 1998, los coches salen de serie con una tercera luz de freno situada en la zona superior del cristal trasero del coche.

Con la implantación de esta tercera luz de freno se permite que otros conductores conozcan nuestra posición o nuestra intención de frenar con mayor facilidad. Cuando se acciona el pedal del freno, la luz se enciende de color rojo de forma permanente, y de parpadea cuando se trata de un frenado de emergencia.

Una tercera luz de freno homologada debe situarse en el interior de los turismos o en los todoterrenos se pueden instalar en el soporte de la rueda de repuesto.

Ahora que ya conoces el por qué existe la tercera luz de freno trasera fíjate en cómo se activa en los coches que tienes delante. Si se mantiene encendida de color rojo, todo está bien, pero si parpadea, es que ese conductor ha tenido que frenar de urgencia y quizá pase algo grave.

A día de hoy estamos acostumbrados a fijarnos en dicha luz para saber si el vehículo que va delante nuestro está o no frenando, pero no hace tantos años ésta no se veía en prácticamente ningún coche. Según la normativa de circulación no es obligatoria, sino opcional, aunque para nosotros es algo habitual encontrarla en la zaga de un automóvil moderno. Sin embargo…

6 Pasos para Instalar la tercera Luz de Freno

 

  1. Encontrar el caparazón de la tercera luz de freno. Puede estar localizado en la carcasa del maletero por debajo del cristal posterior o de la cubierta trasera de la parte superior del cristal posterior.
  2. Retirar los sujetadores que mantienen fija la cobertura de la lámpara en sentido anti horario.
  3. Remueva ligeramente la carcasa de su montaje y descarte la bombilla.
  4. Instalar la nueva bombilla de la tercera luz de freno.
  5. Colocar los refuerzos en las ranuras en la ensambladura y fijar la lámpara.
  6. Revisar que la bombilla instalada funcione correctamente.

¿Por qué se establece la tercera luz de freno?

Las luces de freno son señalizaciones obligatorias que deben estar en los vehículos. Desde la convención de Tráfico de las Naciones Unidas que se realizó en el año 1968, se estandarizó que las bombillas destinadas para esta función son de color rojo.

Las lámparas de freno están instadas en múltiplos de dos, de manera simétrica en el vehículo. Es a partir del año de 1986 y 1998 que en Estados Unidos de América y en Europa respectivamente, aparece la tercera luz de freno.

Esta bombilla, también de color rojo, se ubica en la parte posterior por encima del resto de las luces de freno. El objetivo es permitir que el tercer automóvil que se encuentra en una línea de vehículos, reciba la información de que el primero se encuentra frenado; porque el segundo vehículo obstaculiza la visibilidad de las dos luces de frenos principales. 

Ubicación de la tercera luz de freno

La instalación de la tercera luz de freno va a variar según la marca y el tipo de vehículo. En los automóviles de pasajero se encuentra en la parte interna del cristal trasero, integrado en la puerta de la maleta o en el deflector. En los vehículos todoterreno se puede situar en el apoyo que contiene la rueda de repuesto.

¿Por qué usar la tercera luz de freno?

Es una herramienta segura para llamar la atención a los conductores que se encuentran circulando detrás del automóvil. En caso de que se realicen acciones de frenado violento, el conductor que se encuentra detrás del vehículo tiene más tiempo de realizar alguna maniobra para prevenir el choque o disminuir la velocidad y así el accidente tenga menos consecuencias a nivel de daños personales y daños materiales.

¿Cómo funciona la tercera luz de freno?

La tercera luz de freno debe encenderse al momento de que se pise el pedal de frenado del vehículo. Esta luz debe ser incesante, sin ninguna interrupción. La bombilla puede presentar una iluminación intermitente cuando se realice un frenado brusco o de emergencia.

En situaciones en donde el frenado es violento se puede activar el sistema ABS o Anti Blockier System del vehículo. Este sistema impide que las ruedas se traben y el vehículo patine al momento del frenado, permitiendo que se mantenga seguro durante la acción.

3 características de la tercera luz de freno

  1. Son lámparas que producen una luz roja con una distribución pareja brillante.
  2. Son bombillas fabricadas con materiales firmes y resistentes. La tercera luz de freno ubicada en el exterior debe ser invulnerable a las vibraciones y al efecto del agua, sol y polvo.
  3. Como son luces que necesitan una corriente de electricidad baja, ahorran energía.

Origen de la tercera luz de freno

Una investigación realizada por el psicólogo Jon Voevodsky en el año de 1974 en San Francisco, determinó que los vehículos que tienen instalada una tercera luz de freno tienen menos probabilidad de sufrir accidentes automovilísticos motivado a distracciones por parte de los conductores.

El estudio utilizó 343 taxis que tenían instalada la tercera luz de freno y 16 taxis que no la tenían. Para prevenir que el estudio estuviera influenciado por elementos externos, los conductores eran cambiados de forma aleatoria después de un determinado tiempo.

La investigación tuvo una duración de 10 meses. Las conclusiones presentadas fueron las siguientes: Los taxis que poseían una tercera luz de freno sufrieron un  60% menos de choques traseros, en comparación a las taxis que transitaban sin esta lámpara. También se demostró una disminución considerable en las lesiones, daños y costo en reparaciones.

Pues bien, la demostración empírica de su eficacia para reducir los accidentes se debe oficialmente a una investigación sobre las distracciones de los conductores llevada a cabo por el psicólogo John Voevodsky en San Francisco allá por 1974. Sin embargo, cuenta la leyenda que un año antes un taxista de esa misma ciudad sufrió más de 10 veces el mismo accidente: los vehículos que le precedían colisionaban contra la parte trasera de su taxi motivados por alguna que otra distracción que les impedía ver cómo nuestro protagonista frenaba. Es por ello que optó por colocar una luz adicional de freno más elevada en la parte trasera de su taxi, con lo que al parecer no volvió a recibir ningún impacto.

Leyenda o realidad, el caso es que algo similar hizo nuestro amigo Voevodsky, quien desarrolló la tercera luz de freno como parte de un experimento para comprobar si todavía era posible llamar la atención de los conductores cuando el vehículo que les precedía frenaba. Según relata la American Psychological Association (APA) en ‘Third Brake Light Is No Third Wheel’, este científico instaló una tercera luz de freno en la base del parabrisas trasero de 343 taxis, al tiempo que también incorporó a su estudio otros 160 taxis sin tercera luz de freno, como grupo de control. A lo largo del experimento y, para evitar influencias externas, los taxistas cambiaban de forma aleatoria de vehículo, de forma que a cada taxista le podía tocar un taxi con o sin tercera luz de freno.

Tras 10 meses de estudio, Voevodsky concluyó que aquellos taxis que contaban con una tercera luz de freno habían sufrido un 60% menos de alcances por detrás que aquellos que circulaban sin dicha luz de freno. A su vez, los conductores que disponían de ella tuvieron menos lesiones, además de que los daños y los costes de las reparaciones fueron menores. En resumen: la tercera luz de freno llamaba la atención del resto de conductores, lo que en unos casos evitaba el alcance y, en otros, aumentaba el tiempo de reacción y mitigaba las consecuencias del alcance -tanto personales como materiales-.

Concretamente, del estudio se desprende que por cada 1,5 millones de kilómetros recorridos, la tercera luz de freno había evitado 5,4 alcances, 1’02 taxistas heridos y 643 dólares en daños, razón de más para que en 1986 se empezara a fabricar de manera industrial y homologada según las directrices acogidas a la normativa estadounidense, siendo obligatorio a partir de 1991 que todos los turismos y vehículos ligeros fabricados desde ese año dispusieran de ella de serie. El mismo requisito llegó para todos los camiones nuevos vendidos a partir de 1994 y, desde entonces, se estima que la tercera luz de freno ha evitado unos 200.000 alcances, 60.000 heridos y 600 millones en daños sólo en los Estados Unidos.

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